La poliorcética griega y 2014

No somos la primera generación europea que soporta una crisis, ni la que ha inaugurado los cambios de ciclos de la Historia. Otras lo hicieron, y nos legaron sus reflexiones sobre diferentes estrategias para abordarlas, parte de lo que hemos dado en llamar el acervo comunitario, el legado cultural que Europa dio a la Humanidad, y del que deberíamos sentirnos responsables los ciudadanos europeos de este momento histórico. De entre ellas, de entre las muchas teorías esbozadas para superar las crisis, me gusta la Poliorcética griega, que creo contiene algunas claves inteligentes para actuar en este año que comienza. Desde que empezó esta crisis ando trabajando en la idea de la Poliorcética, considero que es una de las visiones que no pueden ignorarse en este año que empieza: hoy, mañana, la semana que viene…

La Poliorcética agrupó el conjunto de técnicas empleadas por quién le dio nombre, Demetrio Poliorcetes, destinadas a fortalecerse en tiempos de asedio y, a su vez, a conquistar plazas fuertes.

Diseñar estrategias para el fortalecimiento en tiempos de guerra resultaba decisivo para salir victoriosos de la misma y prosperar rápidamente en la paz. La poliorcética aplicada al asedio y conquista agrupaba una serie de estrategias destinadas a apoderarse de ciudades altamente protegidas y amuralladas.

Ambas dimensiones son indispensables en tiempos como los actuales. La primera, a la que tienen que ir destinados nuestros mayores esfuerzos: fortalecernos en estos tiempos. La Poliorcética nos enseña que da igual ganar la guerra si el resultado es que nos deja tan débiles que caemos ante el siguiente enemigo, que sin duda aparecerá. La segunda, ganar el futuro una vez fortalecidos, aunque para esta falta un poco todavía. Pero como dice en Jaén, lo segundo va detrás.

Leo mucho de lo que se publica y no encuentro apenas visiones poliorcéticas que nos empujen a actuar para fortalecernos mientras la guerra sigue y, ¿quizás?, empeora.

Los pocos mensajes esperanzadores que nos llegan van destinados a aquello de: sobreviva como pueda que en cinco años más esto habrá pasado… y creo que «exactamente» no es así.

Durante la guerra debe uno prepararse para la paz. Igual que fue un error considerar que siempre íbamos a ser tan ricos como éramos, lo es pensar que siempre seremos tan pobres como somos.

Una vez fui testigo de una anécdota que no he olvidado: una señora trataba de explicar una situación que sufría para que le aconsejaran en una mesa de información de una administración pública sin éxito ninguno, quien le atendía no era capaz de entenderla en nada de lo que le explicaba. En un momento dado, en medio de la conversación, la señora cerró la carpeta con sus documentos, y dijo, no enfadada, sino con tristeza: «déjelo, aquí lo que falta es mucha Lisístrata…»

Y yo añado hoy, y mucho Poliorcetes.

Quizás nos ayude volver a la sabiduría de aquellos que constituyen la base de nuestro mapa conceptual, sobre los que hemos construido los arbotantes que sostienen los valores de Europa.

Volver a la Grecia clásica siempre es una buena opción.

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