LA APORÍA DE LA COMUNICACIÓN ASERTIVA

En su origen el termino aporía hacía referencia a la imposibilidad del pensamiento lógico de obtener una certeza por más que se dilucidara sobre una determinada cuestión.

En la Mayeútica de Sócrates, la fase de la aporía iba destinada a desechar el conocimiento falso que impedía alcanzar el verdadero conocimiento.

Si aplicamos el concepto aporía a la forma en que concebimos muchos de los comportamientos que son eficientes en el mundo del trabajo, veremos que lo que nos impide alcanzar aquella forma de actuar que nos gustaría, son los conocimientos falsos previamente adquiridos.

En el campo de la comunicación asertiva las aporías han acabado teniendo apariencia de verdad a base de repetirlas: la asertividad es un modo de hacer, pero no es cierto, es un modo de ser.

La comunicación asertiva es aquella que va destinada a respetar las opiniones del otro y a hacer valer las nuestras, con la mayor honestidad posible, sin agresividad ni culpabilidad, con deseo de acordar y no de gustar.

La gran aporía que nos dificulta la misión es que intentamos aprender a “Comunicar asertivamente” antes de plantearnos “Comportarnos asertivamente”.

No existen personalidades asertivas, la asertividad se aprende y se desarrolla sobre la base de unos valores adecuados que solo evolucionan en la medida en que nos libramos de “Conocimientos falsos”. Algunos moldes de educación nos han impregnado del convencimiento de que gustamos por lo que cedemos, callamos o nos sacrificamos, y no por el conjunto global de lo que somos.

Antes de aprender las técnicas de una comunicación efectiva tenemos la obligación de chequearnos, de ser veraces con nosotros mismos y analizar si es el “querer gustar” lo que está detrás de que, en lugar de dar nuestra opinión sincera, callemos y cedamos.

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